Descubra el Hermitage

Mas de 3000 obras de arte a su alcance

Detalles del viaje

  • ¡Bienvenido! este es tu destino

    El Hermitage se encuentra situado en el centro de San Petersburgo, entre el río Neva y la Plaza del Palacio y ocupa cinco edificios unidos entre sí que forman un magnífico complejo arquitectónico: el Palacio de Invierno, el Teatro del Hermitage, el Hermitage Pequeño, el Hermitage Viejo y el Nuevo Hermitage.

    El Museo Estatal del Hermitage es uno de los museos artísticos, culturales e históricos más grandes de Rusia y uno de los más grandes del mundo, con más de tres millones de obras de la cultura y las artes del mundo antiguo, Europa, Rusia, Oriente y colecciones arqueológicas y numismáticas. En la colección del Hermitage hay dos pinturas de Leonardo da Vinci y esculturas de Miguel Ángel, así como la colección más grande de pinturas de Rembrandt fuera de Holanda.

    La historia del Hermitage se inicia en 1754 con la Emperatriz Isabel Petrovna. Ella deseaba que la belleza de su nuevo y suntuoso palacio eclipsara la de los principales palacios reales europeos, por lo que aprobó el diseño de una nueva residencia de invierno en estilo barroco. La construcción del nuevo palacio duró más de ocho años, cubriendo los últimos años del reinado de Isabel y el breve gobierno de Pedro III, destronado por su mujer, Catalina en 1972. En otoño de 1763, la emperatriz Catalina II regresó a San Petersburgo después de su coronación en Moscú y se convirtió en la amante real del Palacio de Invierno.

    La Emperatriz gobernó Rusia durante 34 años y fue quien encargó la construcción del Hermitage Pequeño, el Hermitage Viejo y el Teatro del Hermitage, siguiendo la nueva moda arquitectónica, el neoclasicismo. También fue ella quien compró las colecciones de arte que formaron la base del actual museo.

    En 1837 un incendio sin precedentes destruyó toda la decoración interior de la suntuosa residencia imperial y con ella toda una época en la historia del Palacio.

    El zar Nicolás I estaba decidido a que ninguna demora evitara la rápida finalización de la restauración y, de hecho, solo quince meses después, en la primavera de 1839, la familia real se mudó de nuevo al palacio. Nicolás I exigió que la espléndida arquitectura barroca de la escalinata y de las iglesias grande y pequeña se restaurasen exactamente como estaban y estas son las áreas que hoy nos dan la mejor idea de cómo era el palacio en el siglo XVIII. A pesar de que las estancias se convirtieron en salas de exposiciones, no han perdido todo su esplendor. La más bella de todas es la sala Malaquita; sus columnas, pilastras, chimeneas, lámparas de pie y mesitas están decoradas con malaquita de los montes Urales. El verde vivo de la malaquita, combinado con el brillo del dorado y el mobiliario tapizado con seda de color frambuesa, determinan la impresión fantástica de esta sala.

    A partir de 1904, el Palacio de Invierno dejó de ser una residencia imperial oficial y solo se utilizó para ceremonias. Nicolás II prefirió vivir en el Palacio de Alejandro en Tsarskoye Selo.

    Durante la Primera Guerra Mundial, los interiores del Palacio de Invierno cambiaron radicalmente, convirtiendose numerosas estancias en un hospital en octubre de 1915.

    Mientras tanto, la mayor parte del contenido del Museo se envió a Moscú por seguridad, pero no fue hasta 1921 que las colecciones fueron devueltas a su emplazamiento original.

    El 30 de octubre de 1917, el Comisario del Pueblo para la Educación del Gobierno soviético, anunció que el Palacio de Invierno y el Hermitage serían museos estatales.

    En 1921 la Pinacoteca se abrió al público y en 1922 se pudo acceder a más salas de exposición.

    El 22 de junio de 1941, las tropas alemanas atacaron la Unión Soviética y el país se vió envuelto en la Segunda Guerra Mundial. El personal del Hermitage y cientos de voluntarios comenzaron a preparar el embalaje de las obras para su evacuación en trenes a lugares secretos de los Urales.

    Después de la guerra, en noviembre de 1945, el Hermitage abrió al público las salas reconstruidas, siguiendo su actividad hasta la actualidad y ampliando poco a poco sus colecciones artísticas, lo que lo ha convertido en el tercer museo más grande del mundo y en uno de los más visitados del planeta.

    Si no puede esperar hasta que pueda visitarlo, puede disfrutarlo desde la distancia con estas visitas virtuales:

    https://www.hermitagemuseum.org/wps/portal/hermitage/panorama?lng=en

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